EL FUEGO SAGRADO
vocero de la corriente libertaria del PSUV
Cuando un pueblo toma conciencia de que es el
autor y protagonista de su historia, montado sin
temor sobre el carruaje de Marte, pone en movimiento
sus fuerzas telúricas contra la opresión, la
manipulación, la ignominia y la explotación política,
económica y cultural, adhiriéndose con denuedo al
único elemento capaz de hacerlo invencible: la
unidad espiritual, que es como el maná de los
dioses que enciende y alimenta su AMOR, su
rebeldía, su coraje, su heroísmo para acometer la
lucha revolucionaria que lo redimirá. Esta unidad de
espíritu, presente en este mediodía que vive la Patria
y que eslabona el sentir y pensar de los venezolanos,
sólo es posible por el alto nivel de conciencia del
pueblo, por sus intereses comunes y la identificación
plena con sus banderas de lucha. Y es en este
momento donde la acción y pensamiento de los titanes
de nuestra historia, El Libertador Simón Bolívar,
Simón Rodríguez y el General de Hombres Libres,
Ezequiel Zamora cobran un valor espiritual inusitado
como banderas de lucha libertaria, verdaderamente
revolucionarias; tanto por la vigencia de su
pensamiento y su identificación con la lucha de los
pueblos, como por el código de ética revolucionaria
que quedó inscrito en el corazón del pueblo
venezolano después de la revolución de
independencia y la guerra federal, como chispas que
encienden una y otra vez la llama de la libertad:
AMOR, La DIGNIDAD, LA HUMILDAD Y LA
CONSTANCIA.
El AMOR
otros pueblos irredentos del mundo que luchan por su
libertad plena. AMOR para entregar en un suspiro la
vida, si esto es necesario, para alcanzar la justicia e
igualdad social de todos. AMOR para poder reconocer
y señalar dondequiera se presente la injusticia en
cualquiera de sus formas. AMOR para odiar a quien
oprime y explota a los pueblos en nombre de la
Libertad y La Democracia. AMOR para que nuestro
paso firme siempre sea libertador y nunca de acción
conquistadora. AMOR para poner siempre los
intereses de la Patria, que en esencia son los del
pueblo, por encima de los intereses personales
para ser solidarios con nosotros y con los
DIGNIDAD
para preferir morir que antes vivir de
DIGNIDAD rodillas.
vender ni un ápice del alma.
para aceptar la derrota sin
HUMILDAD
para reconocer nuestros errores,
CONSTANCIA deficiencias y limitaciones.
lucha por la libertad, aún por espinosa, dura y
trágica que pueda ser en un momento
en la
CONSTANCIA determinado.
construir un piso sólido a la libertad por la cual
en el estudio para
CONSTANCIA se lucha.
productivo para que su miel sea la sabia que
en el trabajo creador y
CONSTANCIA alimente nuestro espíritu.
acción revolucionaria, como expresión de firmeza
de principios.
Hay que destacar, que quienes consideramos la
Democracia Directa como la consecuencia de
luchas libertarias inconclusas batidas por muchos
pueblos en muchos campos de batalla y en muchas
épocas, entendemos que "no es que los hombres
hacen a los pueblos, sino que los pueblos, en su
hora de génesis, suelen ponerse vibrantes y
triunfantes, en un hombre" como bien lo diría el
prócer cubano José Martí. En este sentido,
entendemos a Bolívar, Rodríguez y Zamora no
como símbolos paralizantes, semidioses infalibles o
simples piezas históricas, ni mucho menos como
mitos acomodables a las ambiciones de caudillos,
partidos o, incluso, agentes nacionales de la
neocolonización, sino como HOMBRES que
surgieron de su sociedad con entera conciencia de
ello, plenos, por consiguiente, de contradicciones.
Que asumieron con firmeza una posición
revolucionaria y acción arrolladora ante el momento
histórico que les tocó vivir, llegando a tal punto esta
definición de vida y de muerte que son los tres
quijotes de la historia patria que enfrentaron hasta
el último aliento a los gigantes molinos de una
sociedad inundada por las miserias humanas y las
desigualdades, incapaz de amar a los pueblos que
a tiro de lanza, o de arcabuz, se inmolaron para
darles una patria libre y digna. Las características
particulares de sus respectivas actitudes y
posiciones ante la injusticia bajo cualquier forma y
en cualquier parte que ella campeara, así como
servir plenamente a una causa históricamente
progresiva los hacen modelos a seguir por todo
revolucionario y estandartes de unidad, justicia
y libertad.
Enrique Guillén, Junio-1999
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